martes, 23 de noviembre de 2010

La hospitalidad de mi padre

Domingo 30 de agosto 2009

Era mi primer dia de vacaciones en Campeche, a las 4pm aprox. Al saber mi padre de la sorpresa esperada me invita a visitarlo a un poblado llamado chiná, donde vive con su pareja actual.

La bienvenida que mi padre dió fue excelente. Preparó pescado al mojo de ajo, frito en aceite. Picó los ingredientes, como jitomate, cebolla, etc. y preparo una salsita muy rica. Por cierto cocina ¡muy rico! ¡Es un gran cheff!.

En su esmero me invita una deliciosa y suculenta coca bien fría y me atendió con mucho cariño. Sé que me quiere y en verdad buscó demostrar su afecto de esta forma. Hasta las servilletas me ofreció. Un ejemplo de
hospitalidad. De verdad que a nuestros padres hay que disfrutarlos en vida, aprovechar su experiencia y consejo.

Muchas veces no valoramos sus palabras porque nos lo dicen enojados o tal vez de mala gana. Pero si hacemos a un lado nuestro ego, no mas tantito, nos daremos cuenta que en realidad quieren protegernos porque nos quieren. Se preocupan por nosotros. A mi padre no le enseñaron a ser expresivo en sus sentimientos y las fotos y el video que agrego a este blog en el vídeo de abajo muestran a una persona de carácter serio. Pero en realidad ha cambiado y para bien. ¿Cómo aprendió a expresar sus sentimientos? como a expresar ¿"te quiero hijo"? Por nosotros, los mismos a quienes tampoco aprendimos a expresar nuestros sentimientos. ¿Cómo es eso?

Simplemente rompiendo los circulo vicioso, los paradigmas. Tomando conciencia de nuestras acciones, reflexionando en las consecuencias que ocasionan y aceptándonos a nosotros mismos. Aceptando a nuestros padres como parte de nosotros, de nuestras vidas, que forman parte de nuestra identidad y negarlos es negarse a sí mismos, es decir que no existimos y somos nada.

Como resultado negativo esta en repetir los mismos comportamientos o errores que ellos mismos realizaron.También debemos perdonar a nuestros padres, porque nadie nace sabiendo ser padre y la única escuela que tenemos para serlo es cuanto nace el primer hijo.

Nosotros como hijos no podemos escoger el padre ideal para cada uno. Por eso no tenemos la culpa de que nos traten mal, nos insultan o nos agreden. Con el tiempo nos damos cuenta que ellos son los que tienen un problema, que son seres humanos imperfectos como tú y como yo.

Por tal motivo, no tenemos ningún derecho a juzgar sus vidas porque para eso está Dios y El es quien dictara juicio a favor o en contra. Guardar rencor produce con el tiempo odio. No vives tranquilo, no maduras y generas enfermedades cardiovasculares con el tiempo.

El perdón es en cierto modo como el dinero. Se puede utilizar con generosidad y misericordia en favor de otras personas, o se puede retener con tacañería para uno mismo. El primero es el modo piadoso. Debemos prodigar el perdón con generosidad. ¿Por qué? Porque Dios lo quiere, y porque un espíritu vengativo que no perdona, no hace más que empeorar las cosas.

La amargura, el resentimiento y el rencor no son en ningún modo inofensivos. Estas emociones cáusticas son como el óxido que corroe lentamente la carrocería de un automóvil. El vehículo puede parecer bonito por fuera, pero por debajo de la pintura tienen lugar reacciones destructivas.

La niña preciosa que está en la mesa es Mónica. Ella es mi hermanita por parte de mi papá. Esto de ninguna manera causo rencor, ni tampoco conflictos personales. Respeto la vida de mi padre y como tal la acepto. Mónica me quiere mucho también y en el video ansia mucho platicar conmigo, siempre me llama “hermano”.

¿Qué bonito de un ser inocente no creen?

Este fue mi primer día de vacaciones en mi
tierra natal, Campeche




No hay comentarios:

Publicar un comentario